Defensor del Pueblo de la Provincia de Córdoba

jueves, 19 de abril de 2018

Sin la presencia de Venezuela y enfrentados EE.UU. y Cuba. Por Irina Santesteban


La VIII Cumbre de las Américas se realizó en Lima, sin la presencia de Venezuela, y sólo Cuba y Bolivia repudiaron el bombardeo a Siria por parte de los EE.UU.
Irina Santesteban – Al puro estilo norteamericano, de utilizar la supuesta “falta de democracia” para criticar a los gobiernos que no se someten a sus dictados políticos y económicos, la VIII Cumbre realizada en Lima fue muy dura con el gobierno de Nicolás Maduro, a quien no se le permitió asistir.

Corrupción. 

Además del eje democrático, el otro tema que abordó la Cumbre fue la “corrupción” y resultó paradójico que presidentes como el brasileño Michel Temer o el argentino Mauricio Macri, criticaran la situación en Venezuela, cuando uno y otro tienen procesos judiciales en su contra, en sus respectivos países, además de tener a muchos de sus funcionarios también acusados por hechos de corrupción.
En materia de democracia, que Temer critique a Maduro, siendo presidente luego de haber derrocado en 2016 a la legítima mandataria Dilma Roussef, también da una muestra de la devaluación política de las Cumbres de las Américas.
Aquellas reuniones en las que podía verse a Hugo Chávez, Lula, Rafael Correa, Fidel Castro, Néstor o Cristina Kirchner, Michelle Bachelet, Pepe Mujica, etc., han quedado atrás, y diarios como “El País” de Madrid se refieren a esta etapa como “el final de la era bolivariana en la región”.

Cuba vs. EE.UU. 

En la sesión de cierre, el vicepresidente norteamericano Michael Pence fue muy agresivo contra el gobierno de Raúl Castro: “mientras hablamos, un régimen comunista oprime a su pueblo en Cuba con Castro. Seguiremos apoyando a los cubanos que piden por su libertad. Cuba exportó su ideología fallida, ayudando a la dictadura corrupta de Venezuela”.
La respuesta no se hizo esperar, y el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla usó diez minutos para desenmascarar la política de los EE.UU., denunciando su papel como potencia imperialista, incluso criticando sus políticas internas, en materia de violaciones a los derechos humanos y hasta su sistema electoral. “El Vicepresidente parece mal informado, ignora la realidad u oculta la verdad, rechazo las referencias insultantes a Cuba y a Venezuela y la actitud humillante para la América Latina y el Caribe que ha asumido”, replicó.
Y pasó a la ofensiva, al denunciar que el gobierno de Washington, en los últimos cien años, cometió “los abusos más brutales contra los derechos y la dignidad humana”, ya que todos los gobiernos despóticos de la región fueron impuestos por los EE.UU. o recibieron su apoyo. También lo acusó de haber sido “el primer y único país en usar el arma nuclear contra civiles inocentes”, siendo autores de “violaciones masivas, flagrantes y sistemáticas de los derechos humanos de sus propios ciudadanos afroamericanos, de los hispanos, de los migrantes y de las minorías”.
Rodríguez fue más allá y se refirió a la política interna de los EE.UU.: “es una vergüenza para la humanidad que en ese país de extrema riqueza haya decenas de millones de pobres, donde mueren estudiantes por armas de fuego”. Y hasta criticó el sistema electoral norteamericano, al que definió como “corrupto por naturaleza” porque se sostiene con las contribuciones financieras de las grandes corporaciones.
El cubano le dijo a Pence que si su gobierno estaba interesado en el bienestar, los derechos humanos y la libre determinación de los cubanos, podría levantar el bloqueo y colaborar con fondos para los programas de colaboración médica cubana y de alfabetización en todo el mundo.
En cuanto a las referencias insultantes contra Cuba, el canciller respondió con el texto de la proclama de América Latina y el Caribe como zona de paz, firmada en la Habana en 2014 por los países miembros de la CELAC, cuyos principios incluyen el “derecho inalienable de los pueblos y los Estados a darse su propio sistema político, económico, social y cultural”.

Bombas para Siria. 

El tema Siria también estuvo presente en la Cumbre, donde sólo Cuba y Evo Morales, por Bolivia, denunciaron el bombardeo de los EE.UU. con el apoyo de Francia y Reino Unido. Los demás presidentes, comenzando por Macri, se limitaron a condenar el “uso de las armas químicas”, poniéndose objetivamente del lado del agresor, que justificó su ataque “preventivo” en la supuesta utilización de esas armas por parte del gobierno de Bashar Al Assad. Siria negó el uso de armas químicas y el presidente Trump utilizó el mismo argumento que Bush para justificar la invasión a Irak en marzo de 2003. Trump no esperó que una delegación de expertos de la OPAQ (Organización para la Prohibición de Armas Químicas) viajara a Damasco para comprobar o desechar que tales ataques hayan tenido lugar.

Cuba manda médicos. 

Mientras EE.UU. agrede a los pueblos con armas y bombas, Cuba sólo exporta solidaridad y medicinas.
Según datos del ministerio de Salud Pública de la isla, son 50.000 los profesionales y trabajadores cubanos que prestan servicio en 67 países, en 32 de ellos con programas integrales de salud. Más de 25.000 son médicos, y se destacan los que envían frente a desastres naturales o emergencias extremas, como fue el terremoto en Haití, o la epidemia de Ebola en Africa, región a la que Cuba envió 250 médicos y enfermeros.
Con una capacitación rigurosa, estos verdaderos misioneros internacionalistas llevan solidaridad a lugares donde no llega la ayuda de países con grandes recursos, como EE.UU. y sus aliados, que los destinan a la fabricación de armamento y no a la ayuda humanitaria.
Y cuando lo hacen, piden “reformas políticas y sociales” a cambio, tales como endeudamiento externo, sometimiento al FMI y organismos de crédito. Proclaman “libertades democráticas” que, sin embargo, no les impide haber apoyado las peores dictaduras de la región y de todo el mundo, tal como le reprochó el canciller Bruno Rodríguez al vicepresidente Pence.

Irina Santasteban
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